La constitución de la pareja que Dios estipula es de un hombre y una mujer hasta que la muerte los separe. Este acto Dios lo llama matrimonio y está basado en unas promesas mútuas en las que cada consorte se compromete a amar al otro.
Por supuesto, la voluntad de Satanás será su ruptura. El diablo tiene siervos que en muchas ocasiones son auténticos motores artífices del fracaso conyugal.
Voy a poner un ejemplo de sutileza Satánica.
Un hombre se queja de dolor. Va al médico y le recetan ciertos fármacos. Al poco tiempo que termina de medicarse le aparece de nuevo el dolor. Prueba con otro médico y otros farmacos, pero sucede lo mismo. Un día le hablan de una curandera que hace verdaderos milagros: Los ciegos ven, los cojos andan, parece Jesucristo y además tiene nombre de santa. Como el hombre desea terminar definitivamente con los dolores, le pide a su pareja que la acompañe.
El lugar donde ejerce la curandera está en una torre ajardinada donde el ruido no molesta a los vecinos. Observan que el lugar está repleto de velas y flores. La curandera reune a unos veinte o treinta pacientes en cada tanda y a cada uno le pone algo en el lugar donde le duele o en la parte afectada por alguna enfermedad. Durante este tiempo, la curandera está rodeada por un grupo de espiritistas que cantan alabanzas a la curandera por los milagros que hace. Entre canción y canción habla la curandera explicando sus éxitos milagrosos. Ante el asombro de tanta clientela, el hombre se anima a probar que la curandera le quite el dolor.
En cada sesión los pacientes se sientan en círculo y la curandera les aplica sus métodos a cada uno. El hombre se sienta frente a su pareja y puede verla durante la hora que dura la sesión.
El método requiere que el paciente vaya quincenalmente a una de las sesiones. Ante el testimonio de tantos afectados que han sido sanados, el hombre decide volver y su pareja le acompaña.
Esta vez la curandera sienta al paciente de espaldas a su pareja. Le advierte que no se mueva ni haga caso a ningún ruido. Durante la sesión cantan como de costumbre, pero esta vez más fuerte. El hombre oye el grito de su pareja pero obedece a la curandera y no se gira. La curandera tarda como una hora y al terminar felicita al hombre por haberla obedecido.
Cuando se reune con su pareja le pregunta por qué gritaste?, pero ella le quita importancia al asunto y a los quince días vuelven.
Así unas diez veces. Finalizado el tratamiento, la curandera le ofrece al paciente sexo con su supuesta hija. El hombre no acepta; es más se escandaliza, pero no le cuenta nada a su pareja.
La mujer en cambio comete un error: Se extraña que después de la sesión se vaya con ella como otras veces. El hombre tiene depositada toda la confianza en su pareja y no sospecha nada.
Poco a poco la mujer cambia de manera de pensar. El hombre percibe que algo no marcha bien y le insiste que se lo explique. La mujer no explica nada, pero empeora. El hombre percibe que su pareja tiene una doble personalidad. Unas veces dice que lo quiere y otras lo escarnece y le hace sentir mal. Sin poderlo remediar, la mujer va perdiendole el respeto y lo menosprecia a menudo. El hombre necesita una explicación, pero solo obtiene evasivas. Harto el hombre que el asunto no se soluciona decide romper la relación. Entonces ella reacciona y trata de arreglarlo. Todo parece funcionar hasta que vuelve a salir el menosprecio por parte de la mujer. Al final cortan por un corto período de tiempo para ver si sientan la caberza y se unen para no faltarse el respeto.
En lugar de ello, la mujer aprovecha el tiempo para buscar otros hombres. Lo consigue, pero ella quiere un hombre fijo y los que consigue solo buscan sexo esporádico y adiós.
En vistas del fracaso, la mujer decide volver con su antigua pareja. Al principio bien; le oculta que ha tenido relación con otros hombres y siguen como si se hubiese arreglado el asunto.
No pasa ni un mes que vuelven los menosprecios sin razón alguna. Delante de los padres y familia, la mujer aparenta absoluta normalidad y alegría, pero a solas con la pareja es el mismo diablo. En las conversaciones resta importancia la fidelidad, lo cual no agrada al hombre. Así la relación se deteriora.
La mujer tiene necesidad de tener a un hombre fijo, pero su corazón está en tener una aventura tras otra con todo el que pueda. ¿A qué se debe el cambio de la mujer?
Pues muy sencillo. Lo de la curandera era todo una patraña. El hombre le pagó a la curandera, mientras otro jóven compinchado con la curandera sedujo a la mujer mientras él estaba sentado en la sesión de espiritismo.
La mujer calló y en cada sesión que fué el marido aprovechó para aceptar sexo con otro/s hombre/s. Le entró un demonio y le arruinó la vida. Los muchos hombre que tuvo en su vida no le dieron la felicidad. Los escándalos que protagonizó para llamar la atención de su antigua pareja resultaron infructuosos. La doble, triple o enésima moral que tenía la llevaron al desastre porque el hombre ya no podía confiar más en ella. Su vida era un cúmulo de contradicciones y menosprecios. Hasta el hombre en algunas ocasiones empezaba a contagiarse de dicha actitud.
El hombre no se curó de los dolores, perdió a su pareja y pudieron pasar muchas cosas
- Que el hombre matara a la mujer por celos y venganza.
- Que el hombre cortara definitivamente la relación con su compañera y hallara paz y bienestar.
- Que cada cual de los lectores aporte lo que mejor le parezca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario