En los países de habla inglesa es incomprensible que a un niño le pongan por nombre Jesús. En países católicos parece asumido.
Los nombres que tienen que ver con Dios parecen ser una bendición cuando van acompañados por hechos que los amparan a la voluntad de Dios.
Por el contrario, si llevando el nombre de Dios se deshonra su voluntad y sirven de mal testimonio, puede ser una fatalidad. Hoy ha habido un terremoto en la segunda ciudad más importante de Nueva Zelanda. Se llama Christchurch, traducido al español sería Iglesia de Jesucristo.
La Iglesia de Jesucristo es la futura esposa del Cordero. La quiere limpia y sin mancha de pecado.
Ya vemos lo que hay en la segunda ciudad más importante de cada país: de todo. Habrán Iglesias Evangélicas, pero también prostíbulos, drogas, mafias y un largo etcétera. No es el nombre adecuado para ponerle a una ciudad.
Ya hemos visto resultados a lo largo de la historia: La Armada Invencible de España fué derrotada a la primera. El portaaviones Invencible británico fué alcanzado por un misil al primer encuentro con un avión argentino y dejado fuera de combate. Solo Dios es invencible.
El nombre Titán es arrogante. En su viaje inaugural se hundió. Ya veremos qué pasa con el Titán II.
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