¡Qué pena ver ociosos a los gobernantes ocupándose de fastidiar a los religiosos!
¡Qué pena cuando llegan las elecciones y hacen tantas promesas!
¿Por qué los políticos no predican con el ejemplo? Podrían decir: Si me votáis y salgo elegido,
- Destruiré cuatro kilómetros de calles con aparcamiento gratuito y las haré zona azul.
- Aunque baje el precio de las viviendas, yo subiré el I.B.I.
- Pondré impedimentos en los nuevos negocios para que aumente el paro.
- Aunque no haya presupuesto para ciertas emergencias, yo me subiré el sueldo.
Cuando hay paz, en las iglesias se predica a Jesucristo. Cuando falla... vayan a alguna y escuchen sugerencias.
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