El 9º mandamiento de la Ley de Dios dice: "No dirás contra tu prójimo falso testimonio." Satanás es todo lo contrario que Dios. Así es que promueve que se incumplan los mandamientos.
La voluntad de Dios es muy estricta, es un camino estrecho que requiere un sacrificio carnal y egoísta para seguirlo. Es por ello que el evangelio es rechazado a menudo cuando se predica a inconversos.
Cada cual se traza su camino en la vida, no solo físico y visible sino también espiritual. Éste último puede estar oculto entre apariencias, sonrisas y un largo etcétera. La obra de Satanás en cada humano es un misterio que Dios exhibirá en el día del Juicio Final. No sé si será un día o un tiempo de millones de años porque juzgar a toda la humanidad desde Adán y Eva hasta el último que exista tiene que ser lo más parecido a una historia interminable. En el caso que se juzgara a todos los humanos a la vez, podría ser un día, pero no concuerda con el Espíritu de la Biblia, en el cual, cuando se juzgará a uno, el resto de la humanidad lo verá. Pensándolo así, el juicio debe ser de uno en uno y los demás mirando y esperando su turno. ¡¡HORRIBLE!! para los no cristianos, pues estos van directos al Cielo y su juicio es solo de gracia.
Cuando una persona se sale mucho del camino, es presa fácil del lobo que la asedia. Un pecado, luego otro, una mezcla de mentiras, hipocresía, falsedad y egoísmo son indicios que el alma ya ha sido atacada de una manera fulminante. Para rematar la faena, Satanás, el lobo, alumbra a su víctima poseída para que crea que es una privilegiada haciendo lo que hace. Le muestra un camino luminoso, de paz, seguridad, incluso una felicidad que le parecía inalcanzable. Riendo, riendo, se mete la víctima en un lodazal en el cual no se apercata. Todos los buenos consejos de otras personas que recibe, los rechaza y sigue el camino de luz. Así se formó Sendero Luminoso.
La Iglesia Católica también toma nota de sus investigaciones. Parece poco real la credibilidad que tienen en la relación Satanás-espiritista y viceversa. En realidad, la común unión es espantosa para los aborrecedores del mal.
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