domingo, 17 de julio de 2011

BUENAS NOTICIAS PARA LOS ESPIRITISTAS

La magia negra o intervención diabólica en los espiritistas tiene unas reglas específicas que los miembros de la secta deben obedecer.
En realidad, no saben todas las reglas del juego establecidas entre Dios y Satanás. Saben lo que Satanás les ha revelado. Desconocen las consecuencias de entrar en el mundo espiritista y que es una batalla perdida de antemano, porque Satanás ya ha sido derrotado por Jesús. Sin embargo, sigue suelto y haciendo sus diabluras y sus seguidores humanos creen tener cierta esperanza en su líder. Se dejan engañar y ven un futuro glorioso y esperanzador iluminado por un poder sobrenatural, como si fuera de Dios. Satanás se disfraza de ángel de luz, como si fuera Dios.

 2 Corintios 11:14: Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Es una pena que la Justicia no instruya a la población sobre este asunto. Si se supieran ciertas cosas ocultas, los humanos estaríamos más prevenidos y no habría tanta gente que se mete en el ocultismo. Por esto soy un firme defensor de la religión cristiana en las escuelas. ¿De qué sirve ser el mejor estudiante si lo capta una secta?
Los espiritistas tienen libros que explican estas cosas. Dichos libros no están a la venta al público, sino que los editan y distribuyen sólo para ellos. Cuando la policía desarticula una secta, sí tiene posibilidad de acceder al contenido de estos libros. Por esto es tan importante la colaboración entre la Iglesia Evangélica y la Policía. Asimismo, creo de vital importancia que los espiritistas que se convierten al cristianismo, colaboren activamente con la Policía para esclarecer casos y ampliar el conocimiento de la obra de Satanás en cada país.
Si las autoridades no ven al intruso Satanás como una amenaza en su territorio, entonces, de manera semi-inconsciente, están colaborando con el enemigo para destruir en lo que pueda la sociedad a la cual deben proteger. Por esto Dios, juzgará no solo a las personas, sino también a las naciones.

 Génesis 18:18: habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las NACIONES de la tierra?
 Génesis 22:18: En tu simiente serán benditas todas las NACIONES de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.
 Mateo 24:14: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las NACIONES; y entonces vendrá el fin.
 Apocalipsis 21:24: Y las NACIONES que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
 Apocalipsis 21:26: Y llevarán la gloria y la honra de las NACIONES a ella.
 Apocalipsis 22:2: En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las NACIONES.

En dos ocasiones los espiritistas me han metido un demonio dentro para que me matara. Por esto no quiero hablar ni que me hablen ellos si no hay un policía o juez que medie la conversación.
En ambas ocasiones maté a los demonios. La experiencia es dolorosa y desagradable.
Siendo yo cristiano, tengo al Espíritu Santo que es Dios viviendo en mí. Cuando entró un demonio, el trío ya fué demasiado. El animalito no supo donde se metió. El espiritista no sabía nada de mí y en lugar de tomar ciertas precauciones que Satanás le advirtió, quiso meterme a la fuerza en su secta y al no aceptar, me metió con mentiras y amenazas al espíritu para que me matara.
Nada mas entrar en mí el primer espíritu, me hirió el alma y mis fuerzas se desvanecieron. Unos meses más tarde los espiritistas me rajaron las ruedas de mi camión en varias ocasiones. Unas diez o doce ruedas si no recuerdo mal. Algunas solo estaban desinchadas, pero al no tener más ruedas de recambio, fuí al taller rodando como pude y quedaron cortadas. Me pintaron el camión de grafiti, lo abrieron, espiaron lo que quisieron. No me robaron mercancía, pero lo dejaban abierto en la calle, pudiendo robar cualquiera que pasara. Me quebraron una llanta, para que la raja aumentara al circular y tuviera un accidente aparatoso. Además, recibí amenazas, burlas y escarnios. Mi familia y conocidos no me creían. La policía me diagnosticó demencia senil y los médicos me recetaron algunos fármacos, pero mi soledad ante el problema solo era entendido por Dios.
Yo no sabía lo que me pasaba, ignoraba estar poseído por un demonio que conocía unas reglas para matarme en un período aproximado de tres años. Veía que mis fuerzas se desvanecían. No rendía en el trabajo, casi lo pierdo. Me costaba mucho cuidar mi higiene personal y no encontraba respuesta a ello. Para colmo, el demonio me convenció que debía aceptar que pronto moriría de muerte natural.
Pero yo tenía a Dios y a él me agarré. Un error del espiritista que más me acosaba delató que un demonio me poseía con malas intenciones. Yo pensaba que al tener al Espíritu Santo, esto era imposible. Pero no, era cierto y si el demonio lo pasaba mal dentro de mí, yo tampoco estaba bien. Me estrujaba el cerebro pensando en las amenazas del espiritista que el demonio me hacía ver como una luz maravillosa. Al reaccionar contra el enemigo que vivía en mí, lo vencí y tal como me dijo el espiritista, esperaba que si vencía, me dejarían en paz.
Vencí, lo maté y los espiritistas seguían acosándome. Ahora querían que yo fuera su líder porque había vencido al demonio y Satanás se apartó de ellos. Yo no lo acepté de ninguna de las maneras. Esperaba no verlos más en mi vida, o por lo menos que me respetaran y no me hablasen más del asunto.
En lugar de ello, me tendieron una trampa con una conocida que había entrado recientemente en su secta. La mandaron contra mí metiéndome otro demonio. Al entrar en mí, me hirió de nuevo el alma con profundo dolor visto por la espiritista que me amenazaba. A vida o muerte, maté al segundo demonio y los espiritistas, en lugar de dejarme en paz como habían prometido desde un principio, insistieron en que me hiciera de ellos cometiendo pecados indecibles. Al no aceptar, me arruinaron economicamente. Lo he denunciado en numerosas ocasiones pero la Justicia de este país me ha defraudado hasta lo indecible. Me siento traicionado por una Justicia necia, desleal e incompetente. Lo que se puede solucionar reuniendo a ambas partes, no lo han echo y la parte espiritista ha metido a corruptos del Ayuntamiento de Sant Boi contra mi y mi negocio. Me han arruinado por completo y esclavizado para pagar deudas de una manera inhumana. Trabajo entre 14 y 19 horas diarias los meses de temporada alta y no me llega para compensar la temporada baja. Si enfermo, lo pierdo todo. Pero a la Justicia no le importo nada. Parece corrupta por el mismísimo demonio. A pesar de haber pruebas y la grabación de un programa de TVE1 en directo donde se confiesan ciertos daños, los jueces archivan las denuncias. Esta "Justicia" terrenal es de condenar por Dios.
¿Qué me queda hacer? En dos ocasiones los espiritistas me han metido demonios contra mi voluntad. Yo no quería luchar con ellos. Les dije que me dejaran en paz. Que no me hablaran ni miraran y que denunciaran los echos a la policía.
Hicieron todo lo contrario, no se arregló nada, se ha estropeado muchísimo más todo  y no hay en la sociedad un mediador para arreglar el asunto. Una víctima de una secta es un desprotegido total en España. Llevo veinticinco años aguantando a estos demonios. Como cristiano, no puedo tomarme la Justicia por mi mano. Si no fuera cristiano, creo que ya lo hubiese echo. Así aprenderían estos zánganos de la Justicia a trabajar en lugar de archivar denuncias. Por lo visto me piden que sea yo quien corte cabelleras y me haga alfombras de piel fina.
Ya ha visto la policía que no tienen ninguna intención de pagarme los daños ni de dejarme abrir el negocio que he construído. Tengo la única frutería de Sant Boi de Llobregat que no puede distribuir a bares y restaurantes porque los corruptos del Consistorio me han pedido un sobre de dinero que me niego a pagar. Los corruptos hacen alusión a la piel fina (la bruja que me metió el segundo demonio).
Además, el Consistorio ha dejado construir la casa nº 24 en la calle donde vivo sin construir antes un  acceso a ella. Por delante de mi casa, en un camino empinado construído de manera improvisada por el propietario de la casa nº 24, se suministra gas-oil entrando el camión por una calle de dirección prohibida, saltando un bordillo alto y de canto cortante que va al camino improvisado que lleva a la casa del vecino. En caso de incendio de dicha casa, no quiero ni pensarlo. Desde hace años, el Ayuntamiento tiene los planos para construir una rotonda delante de la puerta de mi casa que da acceso a la casa nº 24. Para mí es de vital importancia que se construya cuanto antes. Ya debería estar antes que yo construyera mi casa. Ya no se si pensar que esto también es obra de los corruptos del Ayuntamiento que van contra mí.
Los espiritistas esperan que un demonio se ofrezca a luchar contra mí espiritualmente y me mate.
Ante la pasividad de la Justicia española, voy a facilitarles este gusto. Si antes han entrado en mí los demonios en contra de mi voluntad, ahora quiero ser yo quien quiere luchar contra ellos.
Ya se que me tocará sufrir otra vez, un demonio me herirá el alma y por ello yo odiaré a muerte al brujo o bruja que lo meta. Esta vez será diferente, en lugar de hacer caso a la Justicia (algunos mandos de la policía me prohibieron que hablara con los espiritistas), haré caso a los espiritistas. Si pierdo, yo moriré, así como asesinaron a una chica albina y ciega que vendía cupones de la O.N.C.E. en Castelldefels o a Joaquín, cocinero del prostíbulo Riviera, de la misma localidad. Los espiritistas lo celebrarán por todo lo alto dando gracias a Satanás. Si gano,  habrán ganado al humano más duro que han conocido, acepto ser su lider espiritual y hacer las paces con ellos. También lo celebrarán por todo lo alto.

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