sábado, 24 de marzo de 2012

CRIMINALES EN HOSPITALES

Lamentablemente, en el mundo de la medicina siempre se han infiltrado espiritistas adoradores de Satanás. En todas las culturas han habido curanderos, brujos, sacerdotes y cercanos al Rey o Jefe tribal que han hecho de las suyas entre su propio pueblo y con otros.
La Biblia habla de necios, desleales, creadores de males, etc. Están en cualquier lugar. Un hospital o geriátrico puede ser un lugar codiciado para un psicópata. La gente muere, pero, a veces no es natural o se hubiese podido salvar en manos de un buen médico. El JURAMENTO HIPOCRATICO nació para apartar a los malos de la medicina, pero a pesar del castigo, en la historia de la humanidad no han faltado desalmados.
La Biblia dice que Satanás es homicida desde el principio. Los humanos, somos creados a imagen y semejanza de Dios, Satanás y los ángeles no lo son.
A veces, por no decir casi siempre, las buenas personas funcionamos por la lógica. Los espiritistas se aprovechan de este error para hacer de las suyas. Policías y también cristianos evangélicos podemos atender a alguien que nos cuenta una historia rara y caer en el error de desestimarla. Esto no es lo que Dios quiere, pero como humanos atendemos a la lógica y nos despistamos de la realidad. Cuando se descubre la realidad vienen las lamentaciones y exclamaciones ¿cómo es posible?
Claro que es posible, basta con no creer que Satanás existe o pensar que Dios lo limita para que no nos meta en berenjenales desmesurados. Cuando hay una secta satánica por medio, esto es frecuente.
Si queremos vivir en relativa paz, la sociedad y en especial la Justicia, tiene que desarticular todas las sectas y preocuparse de quitar los demonios de todos los poseídos del país. Jesús es lo que hacía, era una maravilla que solucionaba las enfermedades de las personas, sacaba los demonios y predicaba paz, amor y justicia. Parece ser que esto no gustaba y lo crucificaron. Ahora lo medio crucifican con el ateísmo. El laicismo  entierra los valores humanos que Dios ha dado y provee de oxígeno a la simiente del diablo: libertinaje, homosexualidad, deslealtad a Dios o impedimento a conocerle. Dicha simiente va acompañada de una dejadez y falta de compromiso por el vacío espiritual que tienen muchas personas. El resultado: drogas, alcohol, fornicaciones, abortosmalos tratos, suicidios, enfermedades mentales y muchas cosas más arruinan a las personas, familias, economías, Seguridad Social, Hacienda, hijos desorientados, aumento de delincuentes, etc.

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