Jesús, en muy pocas palabras explicaba a la gente de su época el carácter de Satanás y en consecuencia, de los que están poseídos por él. Además se lo decía en la cara, sin importarle el número de afectados que se sentirían ofendidos (porque la verdad ofende al diablo).
Juan 8:44: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido HOMICIDA DESDE EL PRINCIPIO, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Tal es el placer de Satanás en que las personas se hagan daño e incluso se maten las unas a las otras, que hasta en los que confían en él se matan los unos a los otros.
Son de Satanás los espiritistas y los caníbales. También las bandas mafiosas y entre ellos se matan para servir al capricho del mayor loco: el anti-humano, el anti-Dios.
Será verdad esto que sarna con gusto no pica. La sociedad laica, en su necedad ante estas evidencias, no previenen en la enseñanza estas cosas. El caso es que la vida da muchas vueltas y cuando se termina la infancia, la adolescencia, es un hervidero de tentaciones, conocer nueva gente y exponerse a una realidad desconocida porque de pequeños no han sido vacunados en la escuela ni en casa.
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