Al ser invisible, el diablo es el menos condenado por la mayoría cuando sucede violencia.
Esto que acabo de decir es un suspenso en religión para dicha mayoría.
Veamos un problema y analicémoslo detenidamente:
Un país pobre, donde muchos ciudadanos han sufrido muchas injusticias y abusos. El futuro se ve negro, muchos emigran donde pueden y los que quedan no aceptan las decisiones del gobierno. Tantas promesas hacen los candidatos antes de llegar al poder para que se les voten, y después qué decepción.
Claro, claro, claro. En vista de los acontecimientos, quién va a pensar que todo es fruto de darle la espalda a Dios, de suspender "religión" aunque son conscientes que no les interesa....
El suspenso científico evolucionista en cuanto al diluvio universal se refiere y las muchas pruebas que científicamente han surgido de su veracidad, impiden tener una noción más o menos exacta de lo ocurrido y de la enseñanza que Dios da para afrontar el futuro.
En España ya advierten de lo mal que lo pasarán los pensionistas del Baby Boom. Dos personas trabajarán y una estará jubilada. Así no va bien un país. La culpa: El laicismo anticristiano y materialista que hay: Bajar el nivel de natalidad, familias desestructuradas, libertinaje sexual, adoración al dios dinero y después vienen las quejas. Así es el libro de Apocalipsis desde el capítulo 5 en adelante: Quejas, guerras, injusticias, muerte.
Ahora es momento que el Estado invierta en crear trabajo estable para producir energía que muy pronto nos faltará. Basta de importar de otros países donde cada vez el producto es más caro y amenaza en agotarse. Como ya mostré en mis blogs, en la Biblia y en la ciencia está la solución. El gobierno que suspenda se premiará con manifestaciones, huelgas, quiebras de industria, malestar social y muerte. Tal vez la tercera guerra venga por el suministro energético.
Miren el ejemplo de Haití: Como no había dinero para comprar madera ni un plan para suministrar energía, la gente exterminó los árboles. En los tres años que duró la Guerra Civil en España, la gente iba por el mismo camino que Haití. La ciudad de Barcelona necesitaba provisión para encender fuego para cocinar y calentarse y la gente salió a Collcerola y cortaban los árboles que pillaban.
Pero no debemos mirar así el futuro. La manera correcta de verlo es de manera indefinida. Me refiero a una provisión constante de energía que no suponga una problemática para futuras generaciones. Ahora sabemos que cada vez será más caro extraer el petróleo de pozos más profundos, pero con la Biblia explicando su origen y la ciencia se ha comprobado que se puede extraer el petróleo de materia orgánica desechable en un corto período de tiempo.
Tantos parados hay que cobran el subsidio y pronto se les acabará, ¿no sería mejor que trabajaran en producir algo tan vital como es el suministro energético? Yo me escandalizo que hay restaurantes que compran unos 600 € al mes de fruta y verdura, pero pagan unos 3.000 € en la factura de luz y otros muchos en gas. Entonces, un porcentaje elevado de la comida es más barata que la energía.
Lo que la industria necesita es bajar costes y no precisamente bajando salarios. Pienso que bajando el precio de la energía se solucionaría el problema de muchas industrias que están en graves problemas económicos. También los pensionistas que con lo que reciben a muchos no les llega para pasar el mes. Lo mismo que a muchos trabajadores.
No es de extrañar que un día, entre la humanidad, se levante un espabilado, solucione cosas básicas y la gente lo admire y se ponga a gobernar este mundo, como dice la Biblia, será el Anticristo. Al principio todo lo arregla y después todo lo estropea, persigue y mata a los opositores. Menudo suspenso teológico que espera a la humanidad. Para que esto suceda solo falta desconocer la Biblia y el propósito de Dios y esta es la dirección del laicismo internacional que vemos.
Tan solo con los datos que he aportado de científicos que avalan el diluvio y han estudiado el carbón, gas, petróleo y cómo se puede producir en poco tiempo, ya me siento inspirado para poner en práctica una gran obra (como un pantano, pero mucho más compleja) de producción energética (gas, petróleo, carbón mineral). Falta el mecenas y que los gobernantes conecten con una mentalidad propia del siglo XXIII para que no les coja el toro.
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