¡Hasta dónde llega la ceguera espiritual humana!
Hay gente que confía su alma eternamente y para siempre al diablo. Y esto que el diablo ya está condenado para siempre desde Adán y Eva.
Nada, que se apuntan como churros a pasarse la eternidad con el padre de toda mentira y engaño. Sarna con gusto dicen que no pica.
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