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Me entristece ver a tantos jóvenes que se autodestruyen, que tienen un estilo de vida que perjudica a su familia, a ellos y a las víctimas que se cruzan en sus caminos. Es el precio de no atender el mensaje de Dios. Si la persona no se llena del bien que es Dios, ya se encarga el maligno de llenarlo de lo suyo.
Mal hacen los laicos de no aceptar las cosas como son. Ellos son las primeras víctimas, creyéndose libres, ya se encarga Satanás de convertirlos en esclavos del pecado. La asignatura de religión cristiana, la lectura bíblica, debería ser obligada en todas las escuelas. El suspenso, en muchos casos es la muerte o la ruina de los que no han aprobado o las víctimas que se cruzan en su camino, como yo.
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